I JORNADAS DE RADIO TELEVISIÓN MUNICIPAL DE VERÍN

Este fin de semana, Verín fue cuna de las primeras jornadas de Radio Televisión Municipal, un encuentro entre profesionales de la comunicación constituidas con el fin de visualizar  futuros proyectos que puedan acoger una radio local en la comunidad verinense.

Miguel Ángel Ortiz, profesor de la Universidad Complutense de Madrid, fue el invitado encargado de abrir la primera conferencia de la mañana. Su energía y entusiasmo inauguraron el nuevo auditorio del pueblo. En su relato, lo que más destacó fue el sentido que tiene la radio local y municipal en la ciudadanía, asegurando que “se trata del instrumento más cercano al pueblo. Sin su existencia, se perdería la razón de ser del ciudadano”.

En este sentido, Ortiz lamenta el alto consumo comunicativo que realizan las familias desde los intereses de las grandes cadenas. Además, señala que la tecnología juega un papel negativo en esta sociedad, al no dejar distinguir la manipulación. Es por esto, en palabras del profesor, “que precisamos la aportación de medios colaborativos que sintamos propias”.

Por tanto, insiste en la necesidad de ofrecer un servicio “alternativoIMG_20160422_113829, dando voz a quienes no pueden y toque los temas más cercanos, que sea la vertebración de la comarca, promoviendo la cultura y la lengua propia. Si no hay estrategia e iniciativa, es evidente que no a salir adelante”.

La inexistencia de las cadenas municipales debe hacer frente a dos
obstáculos, según aporta Ortíz. Por un lado, la información local interesa poco y, por otro, levantar

El profesor no solo aporta su visión personal acerca de la radio, sino que también aporta datos relevantes. Actualmente, existen 1196 emisoras radiofónicas en España. A pesar de que parezcan muchas, a juicio de Ortíz no son tantas.  “La Ley permite que cualquiera pueda solicitar una frecuencia de emisión para la radio. Podrían ser muchas más. Si estas cadenas tuviesen una programación constante y permanente, se convertirían –la radio- en el mayor medio de España”, asegura. Dibuja, así un escenario pobre en oferta pero potencialmente muy rico en recursos.

Así, propone una convencer al concello para “hacerles ver que esto es posible y tiene sentido. Debe pensarse en que puede ser un instrumento de comunicación que atienda a lo próximo, informando de la actividad política, pero no solo en eso deben quedarse. Mantener viva la cultura gallega y particular del pueblo”. Además, añade que gracias a este proyecto, “los ciudadanos pueden hacer muchas propuestas si se ofrece un vehículo con el que poder hacerlas. Debe ser una radio que vertebre el sentimiento del ciudadano y lo alrededores. Esto, promovido desde los ayuntamientos, es posible”, finaliza.

En cuanto al futuro de la radio, Ortiz concluye que “los medios tradicionales son híbridos, por lo que en el futuro no pueden concebirse de manera aislada”, por lo que apuesta por una “política de comunicación íntegra que no se ciñe en los nuevos soportes, sino a la nueva forma de relación entre la ciudadanía y el concello”.

La importancia de la radio local y municipal no dejó de estar presente en el discurso de Ángel García Castillejo, abogado y profesor de Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad Carlos III de Madrid. Durante la conferencia, facilita al espectador un recorrido, desde una visión más procesal e institucional, evolutivo sobre las libertades y permisos de los medios de comunicación tras finalizar la dictadura española de 1975.

IMG_20160423_112449.jpgEntre ellas, destaca la Ley 7/2010, de 31 de marzo, General de Comunicación Audiovisual, en la que se recoge como un derecho público el derecho a que “la comunicación se preste a través de una pluralidad de medios, tanto públicos, comerciales como comunitarios que reflejen el pluralismo ideológico, político y cultural de la sociedad”.

Esta ley, por tanto, ampara el derecho de las Comunidades Autónomas a ofrecer un servicio de comunicación que permita una difusión de contenidos contribuyentes a la formación de una opinión pública. Además, este punto titula que es necesaria la atención de las comunicaciones a las prioridades de la ciudadanía y “grupos sociales que no son destinatarios de la programación mayoritaria”.

En cuanto a la radiodifusión gallega, recalca el último Real Decreto 102/2012, del 29 de marzo, por el que se desarrolla el servicio de una comunicación audiovisual en la Comunidad de Galicia. Establece, así, que todos aquellos expedientes para solicitar un espacio de emisión, tanto en la radio como en la televisión, se transformarán en licencias para prestar servicio a la ciudadanía.

En este sentido, Verín asegura un servicio de titularidad en la frecuencia 107.3. Castillejo concluye con la necesidad de cubrir estos espacios para atender a la población verinense, en un intento por “asegurar una cobertura que cubra las necesidades comunicativas de la ciudadanía“.

El fuego y la llama, la orquesta valenciana

Como todos los años, durante la semana del 15 de marzo, Valencia corrompe; pero, esta vez, su fatídica rutina. El paisaje adquiere un calor anaranjado apetecible para llenar las terrazas de dulce horchata y buñuelos azucarados. La adelantada primavera se encarga de inaugurar los cinco días de fallas que colorean y engrandecen las secas tierras mediterráneas.

Es este momento, las charangas de los casales, la alegría de los más pequeños y los petardos y las tracas se apoderan de todos los rincones de la ciudad. Las obras de los célebres artistas falleros lucen con esfuerzo la grandilocuencia de un trabajo que ha costado un año construir.

Llego, entonces, justo a tiempo para la práctica del bonzo, puesto que no es necesario ser fallero para exprimir al máximo estas fiestas. A tan solo un día de la Cremà, voy de camino a la capital valenciana con mi compañera de redacción, a eso de las diez de la noche, para asistir a los fuegos de la Nit del Foc. No somos las únicas que nos dirigimos a la Gran Vía del río Turia, pues cuando el tren cruza la línea del pueblo de Silla, los pasajeros son incapaces de ahuecar a más gente.

El caos de Valencia impacienta a todo viandante, y más si el destino se encuentra a una hora andando desde la estación. Cargadas de bebida, un par de sándwiches y chaquetas, por si refresca, llegamos a Plaza América sobradas de tiempo para disfrutar de 16 minutos de pirotecnia: 16 minutos sintiendo vibrar el suelo. 16 minutos oliendo la pólvora que deprenden 1500 kg de carga explosiva. 16 minutos contemplando encima de mi ego una masa de artificios que bailan sobre mi cabeza. 16 minutos escuchando una sinfonía armoniosa pensada para los presentes de esa noche. 16 minutos sin degustar mi pechuga por no perderme ni una sola chispa de ese escenario iluminado, preparado para albergar una preciosa tirada de fuegos artificiales que concluyen la magia de las artes falleras.

La superficie deja de tambalear. La nube de pólvora se disuelve lentamente. Las últimas luces se apagan lastimosas. Los aplausos retumban en la calle. Mi estómago empieza a exigir un poco de atención: 16 minutos, sin esperarlo, habían terminado.

Tras asimilar el fin del espectáculo, en el que solo pensaba que no terminase nunca, intentamos salir del barullo de Gran Vía. El talento de Europlà, la empresa encargada de ofrecer los fuegos de esta noche, sigue gorgoteando mi piel. Así que no me percaté en absoluto de que llegamos a nuestra siguiente dirección hasta que vi los ojos verdosos de Ana, fallera de la comisión Plaza Cánovas del Castillo. Ella nos invita a conocer las fiestas que organizan los casales falleros de Valencia.

En este sentido, entramos en una enorme carpa blanca situada en medio de la Plaza. La música retumba por todos lados. En la entrada hay un segurata cacheando mochilas y controlando el aforo. El casal nos dibuja un panorama lleno de euforia, provocada por la ingesta masiva de alcohol.

Este escándalo termina a las 4 de la mañana, una hora más que razonable, a pesar de que los falleros consideran temprana. Yo, sin embargo, estoy muerta de sueño. Tengo la suerte de hospedarme en un piso que está a un par de manzanas de nuestra ubicación actual, porque volver a casa sería un completo disparate, aun sabiendo que mañana es el último día de fallas.

Al día siguiente, mi teléfono sonaría y una voz ruda, seca y muy autoritaria me advierte de que debo cubrir la Mascletà de las dos de la tarde. Llega, aquí, el instante en el que analizo mi paradero, hasta ahora, desatendido: me hallo en una avenida completamente desconocida a las 12:35 de la mañana, a una hora de la Plaza del Ayuntamiento. La lluvia avistará en cualquier momento y no llevo paraguas encima. Las líneas de metro y autobús están colapsadas de gente. Será gracioso saber cómo llegaré a tiempo…

La Cuesta sección

No es lo mismo estar en la cima, que en el abismo. No es lo mismo subirla, que bajarla.  

 Por Daniel Vázquez

Arriba: el Madrid de Zidane.  Si esta es una sección de contrastes,  en el club blanco nos encontramos con uno bien gordo. Un viejo conocido, siempre presente y nunca olvidado. Un héroe retornado  Atrás quedan las premonitorias victorias en el Bernabéu que auguraban una etapa de cambio, un nuevo futuro en el que formar una base sólida y fiable, un proyecto estable y con proyección. Un desafío que al francés, desde luego, se le ha quedado grande. Y él lo sabe. Hoy la inestabilidad, las dudas, la incertidumbre y el fracaso cobran vida en una tragicomedia sinigual. El intento de emular al Barça de Guardiola se les ha ido de las manos, “Zizou” no está preparado. Desde luego, ser el noveno en once años no es tarea fácil, y los “EREs”  madridistas empiezan a ser costumbre.

Abajo: el Madrid de Laso. Sin duda alguna, el “otro” gran  aclamado. El de las victorias, los títulos y la constancia. Todo un contrario al teórico “mejor club de fútbol del S.XX”. Desde luego, la figura de Pablo Laso se ha convertido en el patente baluarte del club blanco. Sin él, nada funciona. Todo se va al garete. Atrás quedan las críticas y menosprecios, las dudas y el pesimismo. Hoy, el renovado Barclaycard Center da la más extasiada de las bienvenidas a la calma, el frenesí oportuno y un arte de hacer baloncesto sin igual en Europa. Si hay equipos capaces de dignificar su deporte, el Madrid de baloncesto es uno de ellos.

Por Mikaela Viqueira

Cima: Alejandro Sanz. Y no por su gran talento musical, aunque su género no sea especialmente una de mis preferencias auditivas que despierten un gran interés en mi espíritu sensorial, sino por el valor de echar de su concierto a un hombre que maltrataba a su mujer en mitad de la actuación.

El cantante podía haber visto el suceso y seguir con su imperante concierto que nadie se hubiese percatado de los estragos que el maltratador sometía a su inocente pareja. Lejos del mundo profesional, la ética ganó un pulso a favor de la violencia inadmisible que sufría la pobre víctima. Si bajo un acto público, esta fémina es capaz de ser irrespetuosamente golpeada, no quiero imaginarme las futuras consecuencias cuando estuviesen a solas en casa. Y creo que este mismo pesar es el ronroneó en Sanz cuando pensó que la pobre mujer no merecía el momento por el que estaba pasando. Tanto su elogiada, valerosa y rápida actuación, como la lección concedida a toda la sociedad mejicana, colocan al cantante en la cima de nuestra sección semanal.

Abismo: los vecinos de Bautzen, Alemania. El incendio que estalló la madrugada del domingo pasado en un hotel que acoge refugiados sirios, mostró un bochornoso espectáculo que dejó en evidencia a un sector conservador de la sociedad alemana cada vez más xenófoba.

Debe de ser denigrante tener que aguantar las burlas de una sociedad hueca y desintegrada, con la cabeza llena de odio pero desierta de conocimiento. Y, sobre todo, aun es más insoportable contemplar la deshumanización de ciudadanos que no han sentido nunca la mísera necesidad de huir, aventurarse a lo desconocido con tal de sobrevivir o intentar rehacer una vida que emigra completamente destrozada y desolada. Se tratan de refugiados que vienen con miedo, que necesitan ayuda e integración social para que su acometida situación pueda sobrellevarse de mejor manera. Por tanto, de quien verdaderamente siento una profunda lástima, en este caso, es de la inepta actitud de estos pobres ciudadanos alemanes ultraconservadores que no saben adaptarse a la sociedad del siglo XXI.

22/02/16

Actuemos con educación

Mi subconsciente racional no contempla el hecho de que una persona sin apenas recursos pueda tener la poca vergüenza de afirmar que gracias a las ayudas proporcionadas por el Estado, pueda estudiar en una universidad privada. Básicamente, por la estrecha relación existente entre el dinero y el poder: si presumes de pertenecer a un órgano independiente del sistema educativo público es porque tienes la suerte de contar con recursos suficientes para enriquecerte de su costosa oferta docente.

Debo recordar que, en caso de no disponer de una situación económica estable, no se te ocurre si tan quiera pisar suelo burgués. Se trata de una entidad que no está subvencionada por el Estado. Esta simple razón conduce al estudiante que goza de unos ciertos privilegios a rechazar otros, como son las ayudas económicas. Con esto no se pretende discriminar, sino igualar las condiciones socio-económicas para acceder a un conocimiento que, a fin de cuentas, es una necesidad inherente al ser humano.

El otro día no me pude contener y compartí mi punto de vista con un par de compañeras de la Universidad Católica de Valencia. No tardaron en defender que las particulares no están conformadas solo por “hijos de papá”: una de mis compañeras me explicó, así, que puede resultar más barato meterse en la privada de tu pueblo que estudiar un grado desagradable en la pública y mudarse a la capital.

En principio, la fiabilidad de estas palabras debe analizarse con lupa. Aunque, quién sabe, no descarto que puedan ser ciertas. En ese caso, el Estado tendría una brecha que perfora la dignidad económica. No puede ser que un sistema privado cunda más a la gente. Necesitamos, por tanto, facilidades que posibiliten relanzar una oferta educativa asequible a toda persona que sueña con una profesión y que su bolsillo pueda cubrir las necesidades pertinentes sin oponer resistencia.

15/02/2016

Mikaela Viqueira

Rubén García, jugador del Levante UD: del campo de tierra al césped de primera

Siempre es un gusto volver a mis tierras valencianas, y más si la navidad está al caer; como las hojas  que posan sobre las copas de los árboles más poblados que rodean la capital gallega: mi nuevo hogar. Con un último reto bajo la manga, viajo a casa de mis padres con la mayor ilusión del mundo. Y no es para menos. Tras cuatro meses estudiando fuera, lo más apetecible en estas fechas era, sin duda, sentir el calor de los míos.

Me reservé, pues, lo mejor para el final. El toque para matar dos pájaros de un tiro aprovechando mi corta visita a Xàtiva, mi ciudad natal. Sabía que debía ser prudente para no dejar escapar una oportunidad tan buena como la que el destino, una vez más, tuvo el placer de brindarme. El plan venia pensado de la residencia. El resto surgió solo. Y es que no solo yo volvía, como el turrón, a casa por Navidad. También lo haría mi objetivo, el protagonista de esta entrevista: Rubén García.

En este sentido, no es de extrañar que la vuelta a mi hogar fuese tan ansiada, si bien mis intenciones eran, desde un primer momento, dedicarle esta práctica al talento que posee Rubén. Creía que era el más oportuno para homenajear mis orígenes; una ciudad que quedaría representada en la cima si conseguía quedar un par de minutos con la perla más valiosa que ha podido salir de los terrenos de mi ciudad. Aunque primero debía contactar con el propio jugador. Sea como fuere, tenía que hacerme con él. Por Xàtiva, por él y, sobre todo, por mí. Por el orgullo que me complacería sentarme al lado de un profesional de tal calibre.

Con tan solo 22 años, Rubén es todo un ejemplo a seguir aquí. No solo por su calidad futbolística –somos una ciudad que ama con locura el fútbol- sino por la ética ejemplar que emplea tras un breve trato con sus seguidores más fieles: los niños pequeños. Su escasa, aunque brillante trayectoria, se la debe al Levante UD, un equipo que siempre apostó por su enorme calidad. Bien sabrán los futbolmaníacos que, a pesar de estar en puestos de descenso, el club granota es equipo de primera división: lo más alto que puede llegar un profesional del balompié.

Nada más entrar a mi dulce hogar, mi padre me sorprende con una esperanzadora noticia que podía abrirme las puertas a su merced: Rubén jugaría ese mismo fin de semana un partido benéfico en ‘La Murta’, el templo de los espartanos. Sin más demora que perder consigo una entrada y, tras finalizar el encuentro, bajo a los vestuarios a esperarle. No era la única, decenas de niños esperaban ilusionados la salida del jugador para poder obtener, al menos, un bonito recuerdo de su visita.

El campo de ‘La Murta’ ha sido testigo de hechos históricos que han marcado un hito en la ciudad de los setabenses –topónimo de los habitantes de Xàtiva-. El mismísimo Real Madrid pisó los terrenos de juego en 2012 en un encuentro contra el CD Olímpic Xàtiva en donde se disputaban el pase a semifinales de Copa del Rey.

Mi reminiscencia, no obstante, iba a ser mayor que la de cualquier alevín de futbolista. Me acerco vergonzosa a su vera y me presento. Su simpática sonrisa me causa buenas vibraciones. Tras lanzarle mi propuesta, no duda en sonreír y acepta sin pensarlo. “Lo que sea por ayudar”, me dice.

Y es así como lo definen sus propios vecinos: un chico sencillo, amable y muy participativo. Tal es su implicación en el mundo del fútbol que no solo se conforma con ser jugador de primera división de un equipo tan humilde como es el Levante, sino que también se involucra en todo tipo de campañas humanitarias que ayudan con el desarrollo potencial de los futuros protagonistas que puedan surgir de la misma escuela que conformó sus primeros pasos: el Plus Xàtiva.

Después de ganar siete años de experiencia futbolística en el club de su ciudad natal y con 13 prematuros años al lomo, la Selección Valenciana ficha su juego. Su paso por la élite valenciana le sirve de excusa al Valencia C.F para retenerlo en sus redes durante una temporada. Luego, el Levante UD acogería a Rubén con 16 años. Dos años más tarde, inconsciente de la realidad, cumpliría su sueño de debutar en primera.

Aunque, para colmo, su talento fue reconocido por la  Selección Española de fútbol sub-20 para el Mundial de Turquía 2013 y la Selección Española sub-21. “Sin darme cuenta, veía a toda esa gente que tanto admiraba muy lejos de mí alcance y he estado al mismo nivel que ellos. Te impacta al principio, pero luego ves que son personas normales, que te ayudan y realmente aprendes”, apunta la estrella.

Atrevida y con un umbral de decisión encima de mi pobre ego, me reúno al día siguiente con Rubén en el campo de fútbol de ‘La Ciutat de l’Esport’ (La Ciudad del Deporte), una vez termina de fotografiarse con sus alumnos del campus de invierno. Anteriormente, este recinto adquiría el nombre de ‘Les Pereres’, una instalación deportiva que, casualmente, envolvió al jugador en sus primeras etapas, puesto que se trataba de uno de los campos que el club tenía habitado para disputar sus partidos de liga. Era fangoso, antiguo y sin apenas gradas.

Los recuerdos invaden su mente. A pesar de la fortuita reforma que ha sufrido el espacio, es capaz de retroceder años atrás en el tiempo para resolver mis inquietudes:

Volvemos a uno de dos los campos que vio crecer tu juego. ¿Recuerdas cómo fue tu primer contacto con el mundo del fútbol?

Yo creo que cuando naces ya tienes un cierto don de futbolista y, sobre todo, el primer contacto fue precisamente gracias a mis padres que tenían el bar de lo que era el antiguo campo del Plus –el segundo campo de fútbol disponible para el club-. Yo creo que eso para mí fue la iniciación. Luego, además, en el colegio donde estudiaba era donde más jugaba. Yo siempre he dicho que me he criado ahí, futbolísticamente. No tenía ficha técnica en el club del Plus porque era demasiado pequeño para jugar y no había equipo de mi categoría. Y ya con seis años empecé a jugar con ficha en el Plus Xàtiva.

De alguna manera, ¿siempre destacaste por lo que hiciste?

Si, un poco sí. Más o menos de pequeñito se notaba bastante la diferencia y más adelante cuando estuve en Selección Valenciana fue el año en el que más destaqué. Compartía vestuario con gente de grandes cluRUBÉN GARCÍAbes, como el Valencia o el Villareal. Ahí es cuando realmente eres consciente de que el salto que estás dando es real. Posiblemente no era el mejor de mi pueblo, ni de mi escuela, pero ahí ya es cuando vas siendo cada vez más profesional, tratas con gente y clubes más profesionales también y aprendes mucho.

En efecto, tu trayectoria no es comparable con la de cualquier futbolista del Plus Xàtiva…

Lo más normal entre los peques es que jueguen con los de su edad. En mi caso, siempre iba un paso por delante. Si todos jugaban en el equipo de primer año, yo jugaba con los veteranos de segundo. Incluso en el cambio de fútbol 7 a fútbol 11, que ese es el salto más grande, pasé directamente a jugar con los más grandes. Ahí se notó más la diferencia. Para mí era mejor, porque al año siguiente ya jugaba con los de mi edad y destacaba más. Yo, de alguna forma, si veo que hay chicos que destacan siempre aconsejo que jueguen en una categoría mayor. Eso pasa en todos los deportes si vas destacando.

¿Compaginar los estudios con el fútbol te resultó complicado?

Suele ser realmente complicado, hasta el momento en el que pasé de entrenar por la tarde a hacerlo por la mañana. Ese mismo año tenía las clases por la mañana, así que me tuve que dejar los estudios. En ese instante, estaba dando un salto muy grande. Pasaba de jugar en la categoría juvenil al filial del Levante, que es el segundo equipo del club. Sin embargo, me gustaría hacer algo el día de mañana, porque al fin y al cabo, el fútbol se acaba pronto. Una carrera de futbolista suele ser entre 10-15 años… 18 si la estiras mucho.

Supongo que como todos los padres, los tuyos querían lo mejor para ti. En tu caso, ¿te apoyaron cuando vieron tu disposición por querer dedicarte al futbol?

Si, bueno (sonríe). Mi madre aun me lo sigue diciendo, el fútbol está ahí, es un apoyo económico grande, pero que el día de mañana nunca se sabe cuándo acabará y si tendré que estar atado a unos estudios. Es evidente que para nosotros es más fácil, una vez sales, seguir ligado al mundo del fútbol. Aprendes mucho de la profesión y también de educación, al tener que tratar con los más pequeños para transmitirles conocimiento. Yo, por ejemplo, estoy haciendo un cursillo de entrenador y, cuando termine el tercer año que me queda, puedo convalidarlo como un título superior. Entonces, tendría el acceso directo a la universidad para el futuro. Por ahora no tengo nada pensado porque el fútbol me ocupa mucho tiempo, viajo mucho y sería difícil, pero la puerta está ahí.

A eso mismo iba ahora, ¿cómo es tú día a día?

Entreno todos los días de la semana y, depende de cuando sea el siguiente partido tenemos que o seguir entrenando o tenemos el día libre. Por las tardes tengo un preparador profesional propio para trabajar bien tanto mi físico como mi descanso, ya que todo momento insisten que tanto el entrenamiento como el descanso tienen la misma importancia en el mundo del deporte.

¿Alguna vez te dijeron que no valías para dedicarte al fútbol o que no llegarías nunca a ser futbolista profesional?

Te podría decir casos en los que me lo decían. Durante mi estancia en la Selección valenciana, era una época distinta. Era muy joven, tenía 15 años y la cabeza, a esas edades, no la tienes muy centrada, tienes en mente otras cosas antes que los estudios y el futbol, algo propio de la edad. Justo esta misma temporada coincidí con Paco Alcacer –delantero estrella del Valencia CF- e Isco –jugador del Real Madrid- en la residencia de la selección y el tutor mismo nos advirtió que estadísticamente de cada 40 jugadores que éramos como mucho salían dos. Y mira, casualmente en este caso ya hemos salido como mínimo tres a nivel profesional. Luego también oyes los típicos comentarios de si estás enchufado  y que nunca llegarás. Yo vengo de una familia humilde y nunca he tenido la oportunidad de tener alguien que me llevase a otro club porque el simple hecho de conocerme, pero creo que por mucho que tengas esa suerte, sino tienes unas cualidades que te permitan estar en lo más alto, difícilmente vas a poder sostenerte.

Bueno, supongo que si alguien está en primera división será por algo, no creo que el “enchufismo” en esta profesión llegue a tanto…

Es lo que te quiero decir, claro. Cuando estás en una institución, llega un momento en donde ya no sale rentable tener un jugador así por muy arraigado que esté. El club mira por sus propios intereses y si no sale rentable, no cuentan contigo.

Empezaste a jugar en primera división con 18 años en el Levante. ¿Cómo podías a esa edad tan tempana tener tan claro que querías dedicarte al mundo del fútbol?

Yo creo que es algo que va surgiendo, le dedicas tantas horas que incluso dejas cosas atrás, como momentos con tus amigos, por tener que descansar para darlo todo en los partidos. De alguna forma, lo haces porque te gusta y poco a poco vas creciendo, te lo vas tomando más en serio. Es una obligación, de alguna forma, bonita el poder decir que lo estás dejando todo por hacer lo que te gusta.

RUBÉN GARCÍA2

En julio de este año ofreciste una entrevista al diario ‘Marca’ en donde asegurabas que querías triunfar en el Levante y no deseabas abandonar el club. Ahora que estamos casi a mitad de temporada y con los resultados que presenta el club en la clasificación de la Liga, ¿sigues en la misma línea o crees que mereces oportunidad en otros equipos?

Yo creo ahora lo que debemos hacer es estar pendiente de no mirar más allá, ya que nos encontramos en una situación complicada. Tengo contrato por dos años más con el club, entonces ahora tengo que estar centrado en no descender de categoría y crecer como jugador, porque son momentos en los que uno aprende. Eso ayuda tanto al club como a la persona.

También has tenido ofertas del Valencia C.F, por ejemplo, en el año 2011. Hubo un contrato que no llegó a firmarse, ¿por qué?

Justo fue en un año de cambio en el que iba a la Selección Española por primera vez, cuando jugaba en el juvenil del Levante. Empiezo a meter goles como delantero, una posición que, a priori, no jugaba mucho. Entonces, el Valencia Mestalla se interesó por mí. De alguna manera di el paso de seguir en el club, y la verdad es que fue una decisión muy importante porque no podría saber ahora mismo qué hubiese sido de mí si hubiese aceptado esa oferta. Creo que tomé la opción más correcta, ya que el club apostó por mí. Nunca me he arrepentido.

En ese preciso instante, sus compañeros de campus interrumpen la entrevista para pedirle una foto de grupo. Desconocen por completo que estoy haciendo mi trabajo, mas piensan que habla conmigo porque nos conocemos. Es curiosa su actuación, puesto que, dentro del entorno del cachondeo y el buen rollo, Rubén llama mal educados a sus amigos, palabra que causa risa entre sus compañeros de grupo. Esta ocasión me permite lanzar una pregunta que se me ocurre al momento, puesto que su forma de actuar ante la situación me ha llamado la atención.

Supongo que el mundo del futbol habrá trastocado tu rutinaria en Xàtiva. Cuando eres una cara conocida no vas por la calle con la misma normalidad que cualquier otra persona de tu edad presenta. Sé por la gente que eres una persona cercana y generosa, que no se te ha subido la fama a la cabeza y nunca has tenido un mal gesto con nadie, como acaba de suceder ahora…

Tenemos la fama de ser antipáticos y no lo comparto, yo soy de otra manera. Supongo que será porque en mi familia me han educado así, soy una persona normal y yo me paro si los niños me piden algún autógrafo o fotos. De alguna manera me siento identificado porque yo fui pequeño fui uno de ellos también; admiraba a los futbolistas.

¿Esperabas, en algún momento de tu vida, llegar donde estas ahora?

Eso no te lo esperas nunca. Tengo una frase grabada de siempre que le solían decir a mi madre: “tu hijo te arreglará la vida”. Yo en el momento pensaba que era imposible, veía muy lejos llegar a primera división. Bueno, y se ha cumplido.

¿Entonces tú naciste ya con la vena de querer ser futbolista cuando fueses mayor?IMG-20151228-WA0010

Siempre, de toda la vida. Ahora, también te digo, el 80% de nanos (SiC[1]) que se apuntan a fútbol con edades tempranas quieren ser futbolistas de mayor.

¿Qué consejo le darías, pues, a estos niños pequeños que quieren seguir tus pasos y dedicarse a esta profesión en el futuro?

Dejarse llevar. Lo mejor que pueden hacer los nanos es disfrutar de este deporte, porque si al final se toman el fútbol como una obligación, de ser el mejor y obsesionarse, como bien hacen algunos padres, lo único que provocan es que la presión pueda con ellos y no desarrollen todo su potencial. Yo cuando tengo mucha presión encima no soy capaz de hacer un buen partido. No soy yo. Pues, yo creo que con los niños pasa lo mismo: los peques tienen que tener sus estudios, sus obligaciones, pero sobre todo, que el fútbol sea una forma de estar con los compañeros e interactuar. En el momento en que ves el fútbol como una manera divertida de desconectar, si tienes cualidades, el talento sale solo.

Con unas expectativas de futuro aún sin determinar, Rubén es ambicioso y, por ahora, lo único que desea es seguir creciendo en su club.  Read More

Lady Gaga, un estilo inalcanzable

Desde 2008, hay una artista internacional que taconea cada alfombra roja que pisa con un estilo propio e inigualable. Su desorbitado movimiento de cintura no hace más que provocar disparos incluso entre las celebridades que la colean. Sin duda, no pasa desapercibida.

Su peculiar y lento andar atura a su alrededor. El sonido de sus plataformas retumba bajo la eterna mirada del espectador, impactado ante su extraña y llamativa presencia.

Bajo un provocador traje de carne, una rubia melena artificial decorada con latas de refresco o unas gafas enormes de cigarrillo, entre muchas otras personalidades a las que se ha sometido, se esconde una belleza que, hasta el momento, tampoco se puede ignorar; un timbre vocal que se emite con fuerza, seguridad, dirigido a toda la sociedad. Una voz galardonada con más de 350 premios internacionales.

El piano la sacó de su burbuja anónima y alcanzó una monstruosa fama sacándonos a bailar, algo que solamente le costó 10 minutos de su valiosa vida. Ella nació como tenía que nacer: a su manera.

Icono, no solo para el panorama pop musical, sino para las minorías étnicas que se sienten presionadas por la enorme sombra que el acoso y la discriminación provocan en su identidad. El refugio de quienes luchan por ser quienes desearían.

Cumplo el sueño que cualquier fanática de Lady Gaga desearía satisfacer en estos instantes. Espero su llegada con impaciencia en una cafetería oculta bajo los suburbios más oscuros de la ciudad de Los Ángeles. Pienso, no obstante, que de nada sirve esconderse para entrevistar a una persona que deja su dulce perfume en cada rincón que pisa. Sin embargo, para mi grata sorpresa, esta vez, soy yo la llamativa…

04/12/2015

Mikaela Viqueira

El efecto de la ciencia

EL EFECTO DE LA CIENCIA

Esto es, en palabras mayores, lo que el mayor arte de error ha conseguido crear

Yace sobre estas líneas una asociación científica con inquietudes apasionantes. Tal es su afán por la ciencia, que dedican su tiempo a ir más allá del conocimiento. Esto es, en palabras menores, el efecto de la ciencia.

**UNA VEZ MÁS, PARA CONSERVAR MI ESENCIA, ADJUNTO MI OBRA EN FORMATO PDF, POR LO QUE DEBES HACER CLIC AL TITULAR QUE APARECE JUSTO ARRIBA PARA PODER DISFRUTAR DE LA PIEZA ARTÍSTICA CREADA POR MIS AMIGOS DE SCIENCEFFECT.

26/11/2015

Mikaela Viqueira

La ciudad de la luz ilumina a la humanidad

El corazón de Francia, una semana después del apagón provocado por los altercados del 13-N, enciende con desconsoladas velas todos los rincones de una ciudad devastada por el dolor, en un intento por recuperar la belleza que tanto cautiva el destino parisino al turista enamorado. Se trata de un movimiento que latirá con fuerza en los libros de la sabia y repetitiva historia: un suceso que, desgraciadamente, ha tenido que interrumpir el desarrollo de nuestras vidas para darnos de bruces con la cruda y preocupante realidad.

Los siete atentados producidos en París han servido como detonante para implorar un conflicto bélico que se nos está yendo por completo de las manos. Sus 129 víctimas mortales podrían haber seguido celebrando sus vidas si la ONU hubiese tomado parte del asunto cuando los gritos desesperantes del pueblo sirio clamaban por ayudad y piedad.

Pero esta angustia no hacía más que rebotar contra la burbuja de la indiferencia europea. Siria, afónica, sufre bajo resignado silencio, un castigo inmerecido que toda la humanidad ignoró en su momento;  un mundo que no fue capaz de despertar ante la terrible circunstancia que
sucumbía y enterraba en el más absoluto de los desastres a una sociedad inocente, víctima del fanatismo radical que padecieron algunos de los descerebrados que conforman el ahora llamado Estado Islámico.

Las consecuencias de esta pequeña torpeza por despreocuparnos de la salvajada matanza diaria a la que se exponían los países arábigos, era una realidad indiferente de la que solo reaccionamos cuando el pueblo sirio arriesgó sus vidas para hacer eco de su terrible situación. Vimos así cómo la gente empezó a dar gestos de paz.

No fuimos capaces de sentir en nuestras propias carnes el transcurso de una superlativa lucha por sobrevivir hasta que nos aconteció a nosotros. No reaccionamos, no ayudamos a combatir los dogmas de Daesh, y su metafórica idea de crear un califato sumiso al pleno siglo XI, hasta que perturbaron en nuestro egocéntrico e intocable paraíso occidental.

Ahora, ahora que nos afecta a nosotros es cuando realmente sentimos miedo a una invasión con trasfondo histórico y empleamos todos los medios disponibles para frenar la injusticia. Pero en ningún momento supo frenarse la catástrofe antes de iniciarse. Ahora, ahora es cuando la situación no puede controlarse. Oriente Medio, desolado y prácticamente dominado por terroristas, ya no está solo ante el peligro: ‘los héroes europeos han llegado’. A mí no me venden sus cuentos: el día de hoy, en estas desérticas tierras, podría vivirse de una mejor forma si la humanidad hubiese sido más humana.

20/11/2015

Mikaela Viqueira

Resacón en el cine

‘Costó, pero por fin las tengo’– me dijo tras veinte minutos de larga espera. Un profundo suspiro ahogó nuestra conexión telefónica. Cogió aire y respiró. Esta vez de una forma más calmada. ‘No sabes cuánto me ha costado conseguirlas, esto es una auténtica locura’. Y liberó, de una vez por todas, toda tensión generada bajo su espalda. ‘Te recojo mañana a las siete, no tardes mucho en bajar’– y colgó.

Un escalofrío recorrió todas y cada una de las articulaciones instauradas en mi cuerpo. Tengo una cita. Ahora era yo la que se estaba quedando sin pulso. Volvió a descansar sobre mi interior otro escalofrío de mayor calibre: seguía sin creerme que había quedado con el chico de la biblioteca.

No sé si fue suerte o es que el destino quiso brindarme una maravillosa oportunidad para poder estar con él sin que las cuatro rutinarias paredes de esa vieja y cálida biblioteca cohibiese nuestra libertad de expresión. El sigilo estipulado en este tipo de escenarios empezó a ser perturbador una vez se entrecruzaban nuestras deseosas miradas; hoy por fin seríamos esclavos del amor y no del silencio.

Poseíamos ya las entradas para una de las mayores fiestas del año. Pero no era una fiesta cualquiera: la gente ansia con ganas el momento en el que el cine rebaja sus precios. Se trata de una ocasión que permite el entero disfrute de grandes actividades cinematográficas que llevan a cabo los mayores profesionales del mundo audiovisual. Era la oportunidad de que los cinéfilos entrasen en acción. Y, aun así, muchos se quedaron fuera por su gigantesca demanda.

Teníamos el gusto de asistir a la fiesta del cine que se realizó durante los días 3, 4 y 5 de diciembre en nuestro país, un evento que se organiza con el fin de fomentar este género tan reprimido, ya que la descarga ilegal de contenidos multimedia en la red que no provocan ningún beneficio económico, no ha dejado de crecer durante estos últimos años. El gobierno, pues, presentó esta propuesta para mostrar su (falso) interés por promover el cine, -además de crear numeroso anuncios que advertían de los peligros penales que conlleva la práctica de la piratería- pero que la situación económica actual obligaba a que nos dejásemos 8 dolorosos euros en un ticket de acceso.

Así, durante 3 días se rebajan los precios de las entradas de cine hasta 2.90 euros, una práctica bastante inusual para el momento, puesto que empezó a llevarse a cabo desde hace un año. El resultado es claro y evidente: la gente se presenta sin ningún temor a aventurarse en las travesías que la gran pantalla tiene el gusto de exponer. Tras los múltiples golpes que ha recibido esta temática cultural, se trata de un recurso único e irrechazable. Es el momento en el que la gente toma los cines y se demuestra el gran interés social que recibe el séptimo arte.

Creo que hacía aproximadamente un año y medio que no iba al cine. El despampanante revuelo de precios establecido para impregnarte de cultura cinematográfica durante 120 minutos, conlleva un riesgo económico que sacude por completo mi apasionada afición por sentarme en las butacas de una enorme sala y disfrutar del desbordante ingenio que desprenden algunos dramaturgos. Condenaron una de mis grandes delirios a la humillación más desternillante: el desprestigio de un grandilocuente trabajo audiovisual realizado por centenares de profesionales.

Pusimos rumbo al centro comercial, inocentes de lo que nos podíamos encontrar tras llegar al lugar. Y fue sorprendente, porque nunca vi el centro comercial así, aunque también debo admitir que mis pies apenas pisan los suelos de Cancelas. Sin embargo, la tercera planta estaba repleta de gente. No cabía ni un alma por los rincones de ese alborotado espacio.

La fiesta aún no había empezado. A pesar de que cogimos nuestras entradas con un día antelación, casi nos quedamos sin sitio. ‘Cuando estaba entrando a la página para coger las acreditaciones, quedaban con exactitud cinco asientos libres. Tuve suerte de encontrar dos sillas juntas en segunda fila. Tendremos que levantar un poco la cabeza para verla, pero más vale eso que quedarse sin fiesta’. Mi acompañante y yo volvimos a tener suerte. O puede que el destino volviese a estar detrás de este hecho.

Como en toda fiesta, el segurata nos recibía a la entrada para identificar nuestros pases. Una vez dentro, nos dirigimos a la barra: la gran pantalla. Black Mass nos estaba esperando. Y, como bien señaló mi cita, la sala estaba rebosar de gente. La dosis, pues, estaba servida para todos los presentes. La fiesta había empezado, cosa nuestra era aprovecharnos y exprimir al máximo la propuesta que nos estaban ofreciendo.

Tras acabar el film –que, por cierto, es todo un peliculón recomendable tanto para las que se mueren por la aplaudida huella que deja Jonny Depp en cada una de sus producciones- nos quedamos un par de minutos para descansar. Lo único que veíamos era gente, espectadores que tenían los mismos síntomas que nosotros mientras salían de la sala.

Más de lo mismo sucedió cuando salimos del cine. Fue como si el mundo se hubiese parado mientras veíamos la película y la gente se hubiese congelado: la tercera planta estaba igual de llena que cuando entramos. Parece ser que a gente le gusta bastante esta fiesta.

La repercusión del evento supuso que una masa incansable de gente invadiese los cines. El problema, pues, no es que a la gente no le guste ver películas, sino que los medios que se nos proporcionan no son los adecuados para fomentar la actividad cinematográfica. Si bien podemos ver que abaratándolos precios, el público ha acudido sin ningún tipo de reparo a ver más de una película en tres días, algo inusual en la práctica diaria, ya que los cines solo ven un auge de movimiento el día del espectador.

Asumimos así que la gente no va al cine porque los precios están a la misma altura que los cometas interestelares: impermisibles. El mayor entretenimiento surgido a finales del siglo XIX está siendo duramente castigado sin haber tenido culpa del contexto actual en el que estamos sumergidos. Supongo que, tras la escasa demanda que a día de hoy recibe el cine, las empresas precisaban de un evento que fomentase la cultura y recuperasen las pérdidas que reciben desde la subida del IVA, acabando con todo aquello que puede ayudar en la formación de una persona: la cultura.

13/11/2015

Mikaela Viqueira

El conocimiento no está muerto

El conocimiento no está muerto

La Mini Maker Faire compostelana recibe a 16.000 interesados en los proyectos de investigación que los apasionados de la ciencia y la tecnología llevan a cabo a diario

**Para que no se pierda la esencia que el formato adherido añade sobre esta pieza, adjunto un pdf para poder seguir mi noticia reportajeada sin que el caos que casi origina el cambio estético que me propone realizar la página web para el trabajo inunde por completo las primeras impresiones de esta pequeña ventana discreta.

POR TANTO. HAZ CLICK SOBRE EL TITULAR QUE APARECE JUSTO ENCIMA DE COLOR ROJO Y DISFRUTA DE LA INFORMACIÓN.

30/10/2015

Mikaela Viqueira